Posts etiquetados ‘oración’

El día 25 de enero recordamos, cada año, la conversión de san Pablo. Aquella caída del caballo que se nos narra en Hechos 9, 1-9, que cambió y transformó a Saulo para siempre. Ahora, igual que entonces, Cristo sigue llamando a muchos corazones y transformándolos para Él.

Durante una semana entera antes de esta fiesta, del 18 al 25 de enero, se celebra en todas las iglesias occidentales la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. En nuestra Diócesis también se nos pide, de manera especial, la oración por la unión de los hermanos cristianos de otras confesiones, principalmente ortodoxos y protestantes. La Semana de Oración culminará con un encuentro ecuménico en la Catedral-Magistral el sábado 24 de enero.

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Desde las comisiones encargadas de ello en el Vaticano y en la Conferencia Episcopal Española se nos propone este año la reflexión en torno al evangelio de san Juan que narra el encuentro de Jesús con la Samaritana (Jn 4, 1-42), con el lema:

Jesús le dice: “Dame de beber”

Vídeo FJRM (4:37)

La semana de oración por la unidad de los cristianos no es un momento para lamentar únicamente la pérdida de hermanos creyentes en Cristo, sino una semana para redescubrir en unos y en otros las riquezas que a veces quedan veladas por las diferencias. Como la samaritana, es necesario aceptar la existencia del otro, no como una amenaza, sino como una oportunidad de aprendizaje y de complementariedad. Todo el que ha vivido un tiempo en un país de mayoría no católica puede hablar de la experiencia enriquecedora que supone compartir la fe con otras confesiones, y también del profundo dolor de saber cuán pequeñas son las diferencias y qué grandes se hacen a nuestros ojos.

Por eso, esta semana, es importante que dediquemos una parte de nuestro tiempo a pedir a Dios el don de la Unidad. La unidad de los cristianos no es tarea imposible. Aunque nos parezca que desde nuestra parroquia o nuestra casa no podemos hacer mucho, la fuerza de la oración es poderosa. Si trabajamos por la unidad en nuestras familias, en nuestras parroquias, en nuestros movimientos, en nuestra Diócesis… estaremos en el camino correcto. Solo desde nuestra propia unidad podremos un día alcanzar el don de la unidad entre todos los cristianos.

Marta Galán

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El próximo domingo 25 de mayo, Quinto Domingo de Pascua, nuestra Diócesis de Alcalá celebra una gran fiesta: la fiesta de las Santas Formas.

La historia de las veinticuatro formas incorruptas de Alcalá supuso el eje de la vida espiritual de esta ciudad desde que fueron entregadas en 1597 al padre Juárez, un sacerdote jesuita, y hasta su desaparición durante la Guerra Civil. Gracias a su presencia, la adoración eucarística fue una realidad en nuestra diócesis durante más de cuatro siglos, en esas formas consagradas. El milagro de su incorruptibilidad, probado con el paso del tiempo, se unió a diversos milagros de curaciones atribuidos a las mismas, y a una gran devoción a la presencia real de Jesús Resucitado, que se expresaba en la misa y procesión cada año el Quinto Domingo de Pascua.

El 11 de noviembre de 2012 se inició en Alcalá la Adoración Permanente, con una custodia que recuerda a la que originalmente guardó las 24 formas incorruptas. Desde entonces, la capilla de Adoración Permanente ha permanecido abierta diariamente, y en el último año las veinticuatro horas del día, para que todo aquel que lo necesitara pudiera acercarse a Cristo en el misterio de la eucaristía.

La Adoración Permanente es un testimonio de fe en nuestra ciudad. Un recordatorio de la existencia de Dios, que espera a todo hombre, sea la hora que sea, día y noche, a que se acerque a Él, que le busca. Gracias a la generosidad de muchos adoradores comprometidos una hora semanalmente, la capilla puede estar abierta para ayudar a tantas personas que en un momento de necesidad en sus vidas se vuelven a Dios. Además, la Adoración Permanente es una fuente de gracia para nuestra vida cristiana, un lugar en el que descansar y repostar, recuperar fuerzas y ahondar desde la oración y la adoración en nuestra relación con Dios.

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Para mí este hecho [ser adorador en la capilla de las Santas Formas] ha tenido un significado especial en mi recorrido como cristiano pues en la hora semanal que acudo a estar con el Señor he recibido en diferentes ocasiones respuestas a dudas de fe; ánimo y alegría en los momentos de tristeza, tiniebla y bruma; y ante todo sentirme amado por Él, que me ama incondicionalmente.

También la adoración semanal me ha permitido, a partir del compromiso que tengo con mi hora de adoración, comprometerme más con mi parroquia, mi grupo de oración de cada sábado por la tarde y ante todo tener una relación más cercana con Dios, a relacionarme más con Él igual que lo hago con otras personas, aunque claro está que mi relación con Él es más profunda y, por tanto, diferente a la que puedo mantener con un amigo.

 David Blaya Andreu

 

Si quieres apuntarte como adorador escribe un e-mail a: aepalcala@yahoo.es

También puedes rellenar un formulario de inscripción en la Capilla de las Santas Formas, en la parroquia de Santa María.

Recuerda que tú solo das una hora de tu semana, pero recibes mucho a cambio.

Y este Quinto Domingo de Pascua os invitamos a la misa solemne a las 13.00 horas en la Parroquia de Santa María y a la procesión de las Santas Formas por Alcalá.

Marta Galán

¿Te apetece orar delante del Señor como nunca lo habías hecho? Logo Nártex

arte y oración

 

 

Nártex te invita este sábado 10 a la primera sesión de “Arte y Oración” que se celebra en Alcalá.
Con el título “Llévanos al Salvador”, nos fijaremos en la figura de la Virgen María para dar alabanza al Señor en este mes de mayo.

¿Dónde? En el monasterio de las Bernardas.

¿Cuándo? Sábado 10 de mayo a las 18:30 de la tarde.

No te pierdas esta invitación de ir a Jesús por María.

¡¡¡Te esperamos!!!

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La Cuaresma es uno de los tiempos fuertes dentro del año litúrgico. Dura cuarenta días y transcurre desde el Miércoles de Ceniza hasta la misa de la cena del Señor. Incluye así seis domingos, el último llamado Domingo de Ramos. Todo este tiempo está ordenado a la preparación de la celebración de la Pascua.

Desde el principio ha estado relacionado con la preparación inminente de los catecúmenos a los sacramentos de iniciación, y a la penitencia como preparación para la Pascua.

#MasterLent

La Cuaresma se inicia con el Miércoles de Ceniza como expresión de llamada a la conversión ante la iniciativa amorosa de Dios. Este proceso de conversión se desarrollará especialmente durante toda la cuarentena para llegar así a la Semana Santa vueltos a Cristo, que ha muerto y resucitado por nosotros. La tradición nos muestra tres armas fundamentales para este proceso: la oración, el ayuno y la penitencia.

En las lecturas de la misa de estos días nos encontramos referencias a la historia de la salvación en el Antiguo Testamento. En ella Dios lleva a su pueblo por un camino de purificación para que se convierta de sus pecados y se salve, hasta llegar a la Nueva Alianza en la sangre de Cristo. En definitiva, es un tiempo de penitencia para fijar la mirada en Cristo, muerto y resucitado, adherirnos a Él y dejar que nos transforme del hombre viejo al hombre nuevo para llegar a la Pascua, fiesta de la luz, de la regeneración, de la vida. Esta es la razón por la que la Cuaresma es un tiempo de catecumenado. Los catecúmenos, es decir, los que se preparan para recibir los sacramentos de la iniciación cristiana —Bautismo, Confirmación y Eucaristía— se disponen para recibir la gracia y la salvación logradas por Cristo.

Aprovechemos este tiempo que se nos regala para examinar nuestros pecados, lo que nos aleja de Dios y no se conforma a la vida propia del cristiano. Llegaremos así alegres a la Pascua renovando nuestras promesas bautismales de palabra y obra.

+info: Cuaresma onlineLuis Fuentes Fernández

Luis Fuentes Fernández

Seminario Mayor de Alcalá




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«Todos los Santos», Durero

«Todos los Santos», Durero

La providencia nos regaló poder celebrar la Oración Diocesana de Jóvenes (ODJ) de noviembre en la Solemnidad de Todos los Santos. Fue un gozo poder constatar, por medio de la fe, que una multitud de intercesores nos acompañaban; la presencia de tantos santos y santas que han pasado por nuestra Diócesis, por la ciudad de Alcalá, y que han quedado vinculados para siempre a nuestra Iglesia diocesana. Cómo no pensar en un san Juan de Ávila, que pudo ser ordenado sacerdote en esa misma capilla en la que nos encontramos cada mes, en san Ignacio de Loyola, santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz, santo Tomás de Villanueva, san Diego de Alcalá y tantos otros, que nos miran y nos dicen: ¡Es vuestro momento! ¡Contad con nuestra ayuda! Mirándoles a ellos reconocemos para qué hemos sido creados, el Cielo es nuestra herencia, la bienaventuranza es para nosotros.

Muchas veces nuestra felicidad se ve empañada por el sufrimiento, por el dolor, y pensamos que el Cielo es un imposible. En medio de nuestra aflicción y de nuestros sufrimientos -cada uno sabe de los suyos-, el Señor nos dice: «Bienaventurados los afligidos, porque ellos serán consolados». Él siempre está con nosotros, Él nos consuela, Él se compadece de nosotros. El Señor nunca es indiferente al sufrimiento del hombre. Él vive un misterio de compasión, sufre con nosotros, dando así al sufrimiento un sentido, un valor. La compasión de Dios que recibimos nos hace ser también a nosotros portadores de su misma compasión: compadecernos del mal y del sufrimiento de los otros. En ocasiones podemos decir, u oír cerca de nosotros: yo voy a mi bola, me da igual, que se aguante. Los santos han sentido y vivido la compasión de Dios, y se han convertido en instrumentos de la compasión divina. Ellos han llevado el consuelo a niños tristes, ancianos solos, enfermos desesperados… ¡Feliz tú, si consuelas! ¡Feliz, si tienes un corazón compasivo!

Regala tu alabanza al Santo entre los santos

Regala tu alabanza al Santo entre los santos

También los santos nos enseñan a vivir el Padrenuestro. Ellos nos muestran lo que significa la primera petición de la Oración del Señor: «Santificado sea tu nombre». A veces podemos tratar a Dios y sus cosas de cualquier manera. Santificar el nombre de Dios es pedir que podamos reconocerle como santo, que tratemos de manera digna al Señor. Tratar a Dios como merece ser tratado. Es bueno que te preguntes: ¿Cómo es mi trato con el Señor? Para mejorar, es bueno que tengas todos los días un ratito para la adoración y para la alabanza, para darle gracias por todo. Pero también con esta petición inicial pedimos que el Santo nos santifique, que su santidad se realice en nosotros. Y lo pedimos todos los días porque faltamos diariamente. Como los santos pide al Señor que te haga santo. ¡Pídeselo! ¡Deséalo!

Fermín Peiró Manzanares, pbro.Fermín Peiró

Director de la ODJ de Noviembre

Domund 2013Este mes de octubre la Iglesia recuerda especialmente uno de los mandatos de Jesús a sus discípulos: «Id y anunciad» (Mt 28, 7). Una solicitud que, además de surgir de los labios de Dios, brota en el corazón de aquel que ha conocido y vivido el amor misericordioso de Dios en su vida. Así nos lo ha recordado incesantemente el Papa Francisco desde los primeros días de su pontificado.

Esta llamada de Cristo a extender su Reino se concreta en la misión, en el envío a anunciar la buena noticia del Evangelio. Anuncio de palabra y obras al que todos los bautizados hemos sido llamados y que para algunos escogidos se convierte en vocación de vida. Unidos a los misioneros de todo el mundo, recordemos que el origen de nuestro apostolado debe ser siempre ‘fe + caridad’, como nos anuncia el lema del Domund 2013. Unidos a nuestro obispo D. Juan Antonio, pidamos:

«Para que en este mes, dedicado a las misiones, seamos más conscientes del don que hemos recibido al encontrar a Cristo y ardamos en deseos de comunicarlo a todos».

Además, pidamos por las intenciones del Papa Francisco y los obispos españoles en este mes de octubre:

General: «Que quienes se sienten agobiados hasta el extremo de desear el fin de su vida adviertan la cercanía amorosa de Dios».

Misional: «Que la Jornada Misionera Mundial nos anime a ser destinatarios y también anunciadores de la Palabra de Dios».

De los Obispos españoles: «Que el pueblo cristiano crezca en el conocimiento de las Sagradas Escrituras y camine a la luz de la Palabra de Dios recibida y transmitida en el seno de la Iglesia».

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