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Desde ADAL Comunicación queremos desearte una feliz y santa Navidad y un próspero año 2015.

Este año no sabíamos cómo felicitarte y… al final, hemos querido que sea una felicitación muy personal, porque la eliges tú.

Que la luz de la Palabra hecha carne ilumine cada momento de tu vida y cada rincón de tu corazón.

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La Delegación de Infancia y Juventud Diócesis de Alcalá

y todo el equipo de ADAL Comunicación os desea

una Feliz y Santa Navidad.

¡Jesús nace para todos!

Sembradores de Estrellas

Como todas las Navidades, la Delegación de Obras Misionales Pontificias (OMP) a través de su rama dedicada a los más jóvenes, la Infancia Misionera, invita una vez más a todos los niños a ser ‘sembradores de estrellas’.

Morata 'sembrando' estrellas

Morata 'sembrando' estrellas

Esta iniciativa surge hace 30 años con un objetivo: «agradecer su apoyo a las personas que, en el DOMUND y en otras fechas, rezan y colaboran con los misioneros». Por un día, los más pequeños se convierten en misioneros, dispuestos a darlo todo a cambio de nada. Con ganas de felicitar la Navidad y anunciad el Evangelio como lo hacen los misioneros en tantos países. Pero antes del reparto de estrellas hay que prepararse… se debe realizar la celebración del envío. Es un acto cristiano y misionero que llena de la fuerza del Espíritu y del amor de Dios, para que los sembradores anuncien su Palabra. El envío sería el siguiente:

Listos para la Misión

Listos para la Misión

¿Estáis dispuestos a acoger a Jesús en vuestro corazón?

¿Estáis dispuestos a acoger a Jesús en los demás?

¿Estáis dispuestos a anunciar a Jesús?

¿Y a ser misioneros, hoy, mañana y siempre, allá donde estéis?

¡Pues salgamos a la calle a felicitar a todos la Navidad de parte de los misioneros!

Ya son cerca de 100.000 niños y niñas los que salen a sembrar estrellas por toda España. Entre ellos los de la Parroquia Nuestra Señora de la Concepción de Morata de Tajuña, de nuestra Diócesis de Alcalá. Ellos, el sábado 18 de diciembre, salieron a felicitar la Navidad a todos sus vecinos. Después de un desayuno con chocolate, se dispusieron a sembrar estrellas por las calles de su pueblo, ni el frío los pudo detener.

Sembradores de VerdadDesde ADAL, animamos a todos los niños y niñas a que salgan a sembrar estrellas con su parroquia, grupo o colegio, es la mejor forma de vivir una ‘Navidad Misionera’.

¿Tú ya has ‘sembrado estrellas’ este año? ¡Cuéntanoslo en un comentario y sé misionero de la Red!

Vídeo OMPMisionesNacional (8:26)

La luz de Cristo

Cristo es Luz que muestra el camino

Después de un año esperando el ansiado viaje, ¡por fin llegó el 14 de agosto! Yo iba con el deseo de sentir lo mismo que en el Camino de Santiago; pues allí viví mi  conversión, gracias a aquella vivencia comencé a creer en Dios. Así que, salí del aeropuerto con el corazón abierto, con ganas de encontrar a Cristo dentro de mí.

Sin embargo, nada fue como pensaba. Me dejé arrastrar por otras personas y ya el primer día no fui a Misa. Llegaba tarde a los laudes, no me sentía motivada, quizás por compararlo continuamente con la vivencia que experimenté el verano pasado y, al ver que no era igual, me vine abajo y me defraudé. Cada vez que iba a la capilla pedía al Señor que me iluminara e hiciera que mi corazón creciera, pero eso no ocurría, por ello no tenía ánimo, no me apetecía ir a Misa, ni a las catequesis…

Todo ello me arrastró y, en vez de ser un viaje espiritual, de preparación para la visita del Papa, se convirtió en un viaje de juerga y más juerga.

Vídeo ADALtv (3:43)

La última noche en Bruselas fue un desfase total. Fuimos al bar de siempre, en el cual ya nos conocían. Las cabezas se pusieron tontas por llevar varias cervezas de más. Yo cometí errores y preocupé seriamente a mis amigos, los cuales se comportaron genial. Después de una larga noche, que acabó bastante mal, llegó el día de partir hacia Colonia. Aunque ponía buena cara delante de la gente, estaba destrozada.

El viernes 19 fue la primera noche que no me fui de fiesta, no me apetecía, preferí quedarme hablando con un amigo, el cual estuvo presente la noche anterior y me regañó, se sinceró y me dijo cosas muy duras como que le había defraudado, que él me tenía en un pedestal y yo había ido bajando peldaños, etc. En esos momentos yo estaba súper hundida y más porque en todo lo que me decía llevaba razón.

Aquella noche lo único que sentía era tristeza, pena de mí misma. Tenía la sensación de que en esos cinco días había perdido el tiempo… Llevaba un año esperando este viaje y ahora que estaba en él, no lo estaba aprovechando; me estaba dedicando a hacer lo que podía vivir cada fin de semana, e incluso me estaba comportando muchísimo peor. No me reconocía, pues yo iba con otro ideal y lo había estropeado todo. Sabía que muchas personas de las que allí estaban, sin ir de cervezas ni de fiesta, se lo estaban pasando mucho mejor que yo. Por todo ello estaba rabiosa, enfadada, desilusionada con mi persona.

Vídeo ADALtv (6:15)

Lo que eché en falta en el viaje fue a un sacerdote que me guiara, que me regañara, que me dijera: «no vallas por ahí, que te vas a quemar». Sé que lo podía haber tenido perfectamente, pero yo me negué a pedir ayuda. Menos mal que la solicité, aunque en mi opinión un poco tarde. Pero más vale tarde que nunca, ¿no? Aquella noche de viernes, no podía más y le conté a un seminarista cómo me sentía. Él me animó un montón, todo lo que me dijo me llegó al corazón e hizo que el sábado me levantara con ánimo para disfrutar al máximo los dos días que quedaban. A pesar de tener remordimiento por mi actitud, estaba feliz, me separé de la gente que me arrastraba y me arrimé a personas que me guiaron, que me dieron el cariño que necesitaba en esos momentos. Simplemente un abrazo o una sonrisa me llenaban de alegría.

Tenía la necesidad de confesarme antes de la Misa del domingo, pero por circunstancias no pude. Otro seminarista de los que estuvo conmigo esos días en Marienfeld, me apoyó muchísimo. En la Misa, me supo transmitir su entusiasmo y alegría, gracias a él viví de una forma intensa aquella mañana.

Como no me puede confesar, este seminarista insistió mucho para que lo hiciera en el aeropuerto y, así lo hice, además con un sacerdote al cual no le hablaba desde una mala experiencia debido a mi ateísmo cuando tenía trece años. Entonces, consideraba que la Iglesia era una secta.

Vídeo ADALtv (6:23)

Desde que le escuché predicar, llevaba pensando hablar con él, pero no me atrevía, pues creía que se iba a reír de mí o que pensaría qué pintaba yo allí charlando con él después de cinco años. Sin embargo, cuando en el aeropuerto de Colonia le vi leyendo la Biblia me dije «ahora o nunca». Sentía una fuerza que me empujaba a confesarme con él y ahora me alegro, pues me sinceré y me ayudó un montón. Los días posteriores al viaje me encontraba triste, pues seguía teniendo la sensación de haber perdido el tiempo, ya que realmente cuando lo estaba empezando a vivir de una manera intensa, tenía que regresar a casa. Gracias a la ayuda de otro amigo sacerdote he podido estar cada día más contenta y ahora me he dado cuenta que a pesar de mi error, he aprendido mucho en la JMJ de Colonia, principalmente que cuanto más conozco la Iglesia y más cerca estoy de ella, estoy más feliz.

Con este testimonio quiero dar las gracias a aquellas personas que fueron sinceras conmigo y me levantaron cuando estaba hundida. A toda esa gente, que ellas saben quién son: ¡GRACIAS!

María Fuentes Dueñas

Revista ADAL – Nº 6 – Año 1 – Verano de 2005