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«Es realmente una suerte poder evangelizar cada día a tanta gente que no conoces, y verte como instrumento cartel inscripcion voluntariosque transporta este mensaje de salvación tan grande».

«Tienes la sensación de que Dios te protege y te ayuda en cada momento».

«Dios está enamorado de cada uno de nosotros».

«Soy profesor y enseñar es mi pasión. Y cuando educas, no solo das datos, sino que te das a ti mismo. Por eso, ver a los visitantes conmovidos ante el misterio de Dios fue también anuncio del Evangelio para mí: también en mí Él hace su obra».

«La realidad es que si ha sido tan especial es por la presencia de Dios constante en mi día a día durante las dos semanas que duró mi proyecto, el descubrirle a Él en el arte, cosa que me era del todo desconocida, el sentir que Él me había conducido hasta ahí de la mano, que me quería ahí, y no solo eso, sino que me pedía que le llevase al corazón de otras personas».

Son testimonios de jóvenes como tú y como yo, que participaron el pasado verano en un proyecto Nártex.

Pero… ¿aún no sabes qué es un proyecto Nártex? Te lo explico brevemente:

Nártex es una asociación cultural que se dedica a la difusión y promoción de los lugares religiosos y del arte sacro como parte del patrimonio histórico, artístico y espiritual de la humanidad. Cada verano, selecciona a jóvenes y los envía a diversas catedrales europeas con el fin de que estos enseñen los edificios religiosos a los visitantes para que, bajo el lema «Haced hablar a las piedras», promuevan una mejor comprensión de los edificios religiosos y del mensaje que encierran.

¿No te dan ganas de salir fuera este verano y poder ser también instrumento de Dios? Llevar su mensaje a tantas personas que no le conocen y que tanto necesitan conocer el Amor.

Para ello, Nártex te lo pone fácil y abre su proceso de selección de voluntarios para sus Proyectos de Verano 2015.

Entérate de cómo solicitarlo en este enlace:

 https://nartexblog.wordpress.com/

 ¿A qué estás esperando para hacer hablar a las piedras? 

Vídeo Asociación Nártex (1:45)

 María del Pilar García

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¿Te apetece orar delante del Señor como nunca lo habías hecho? Logo Nártex

arte y oración

 

 

Nártex te invita este sábado 10 a la primera sesión de “Arte y Oración” que se celebra en Alcalá.
Con el título “Llévanos al Salvador”, nos fijaremos en la figura de la Virgen María para dar alabanza al Señor en este mes de mayo.

¿Dónde? En el monasterio de las Bernardas.

¿Cuándo? Sábado 10 de mayo a las 18:30 de la tarde.

No te pierdas esta invitación de ir a Jesús por María.

¡¡¡Te esperamos!!!

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Con motivo de la celebración del mes de mayo, el mes de María, recuperamos este reportaje en el que se hace un repaso a la representación artística de la Virgen con el Niño a lo largo de la Historia.

Theotokos del Signo Orante

Theotokos del Signo Orante

«Todas la generaciones me llamarán bienaventurada»  (Lc 1, 48)

La imagen de María, a lo largo de los siglos, ha estado continuamente unida a la imagen de Cristo. «Esta unión de la Madre con el Hijo en la obra de la salvación se manifiesta desde el momento de la concepción virginal de Cristo hasta su muerte» (Lumen gentium, 57). De esta manera lo ha representado el pueblo fiel, que venera a María como Madre de Dios en su representación junto a Jesucristo, desde la infancia hasta el descendimiento de la cruz. Al amparo de María Madre se han puesto generaciones y generaciones de cristianos a la búsqueda de protección. En este sentido, los artistas han tenido la necesidad de representar a María portando el Niño en sus brazos, en múltiples imágenes. Imágenes bajo las cuales todavía hoy se estimula la oración de muchos cristianos a lo largo del mundo.

Arte paleocristiano

La imagen de la Virgen más antigua que conservamos es del siglo II y apareció en las Catacumbas paleocristianas de Priscila. En esta pintura aparece María con el Niño junto al profeta Isaías que profetiza el nacimiento del Salvador, señalando una estrella.

En general, en el arte paleocristiano, las imágenes de la Virgen suelen representar a una figura femenina con las manos abiertas en oración o también es muy común que aparezca amamantando al Niño.

Icono de la Virgen como Guía en el camino (Hodighítria)

Icono de la Virgen como Guía en el camino (Hodighítria)

Arte bizantino

En el arte Bizantino destaca la representación de iconos de la Virgen con el Niño, en los que puede aplacer de múltiples formas. Muy común es la llamada Madre Dolorosa (Vladimirskaja), en que la mirada triste de María presiente la Pasión de Cristo. Esta imagen nos muestra, además, a la Madre siendo consolada por el Niño, que en un acto de ternura le hace una caricia con su mano.

Muy común es también la Virgen como Guía en el camino (Hodighítria), en que María señala con su mano derecha a su Hijo que lo soporta sobre su brazo izquierdo.

No hay que olvidar que en oriente también destaca la representación de la Virgen orante o Virgen de la O: María, de pie, se presenta con sus manos extendidas en actitud de oración y en el centro de su pecho, dentro de un círculo, el Niño con sus brazos también extendidos. De esta manera se simboliza a la Virgen en su esperanza, que ha acogido al Verbo en su seno tras la Anunciación.

Otras formas de presentar a María y que han tenido mucha influencia en el arte occidental son la llamada Realeza de María en la que aparece la Virgen sobre un trono, o bien la Virgen de la leche, en la que María aparece amamantando al Niño.

Arte románico

Durante el románico es muy común que aparezca la Virgen en Majestad sobre un trono y entre sus rodillas nos presente a Cristo bendiciendo de pie o sentado. La Virgen en estos momentos es trono del Señor, incidiendo de esta manera en la maternidad divina de María que se nos presenta de manera estática como reina en todos sus atributos, muchos de los cuales aparecen también en las Vírgenes góticas.

María porta corona, que en muchas ocasiones también porta el Niño, se incide de esta manera en el carácter real de ambas figuras. También es común que además se siente en un rico trono.  En sus manos, Madre e Hijo portarán símbolos propios de los reyes, como el cetro y el globo universal que representa el poder y la eternidad.

Es muy común que aparezcan también otros símbolos como la Sagrada Escritura, que habitualmente porta el Niño Jesús en el románico, y a finales del gótico, la portará María a manera de libro abierto, educando al Niño en actitud maternal.

Otro símbolo muy habitual en la Virgen es la flor portada en su mano derecha, símbolo mariano de pureza o un fruto, que puede ser una manzana, una pera… Este es el símbolo de María como nueva Eva con el fruto de la vida. Si por Eva había entrado el pecado en el mundo, por María hemos sido redimidos y nos trae el fruto de la redención, el propio Cristo.

La Virgen Blanca, Catedral de Toledo

La Virgen Blanca, Catedral de Toledo

Arte gótico

Conforme avance el arte románico, la figura del Niño va pasando del centro de María a su rodilla izquierda  y así la figura de la Madre empieza a relacionarse en el gótico con el Niño. Madre e Hijo, que antes no se miraban, ahora empiezan a comunicarse con la mirada. El Niño y la Madre giran sus cabezas y adquieren un carácter más humano, con ternura maternal. María puede aparecer sentada o de pie.

En ocasiones el Niño porta en una de sus manos un pajarito, que simboliza el alma salvada de los fieles.

Muy habitual en el gótico es la figura de la Piedad, en la que María aparece con Cristo muerto entre sus brazos, tras la crucifixión. De gesto dolorido, esta imagen pretende conmover al espectador, como luego pretende conmover el barroco. En esta representación el artista gótico nos intenta mostrar la unión de María con su Hijo hasta la cruz, donde sufre intensamente y se une en sacrificio con corazón de Madre.

Madonna del Prado / RAFAEL

Madonna del Prado / RAFAEL

Arte del renacimiento

En el renacimiento se incide en la representación de María como Señora y Reina. De esta manera se la representa como a una dama del renacimiento, vestida con lujosas ropas y con los peinados que llevaba la alta burguesía y la nobleza. Es habitual que aparezca con complejos peinados de trenzas anudadas y ricos tocados y velos. La figura de María es elegante, y en su elegancia, muchas veces se hace bastante distante del espectador, además, la relación con el Niño se hace también bastante menos cercana que en el gótico.

En la manera de representar a Jesús Niño, es bastante habitual que aparezca desnudo y jugando con un animalito, con otra figura etc.

En este período vemos como la figura de la Virgen, así como el Niño, se presentan no ya con coronas como era muy habitual en el gótico. La corona desaparece y habitualmente portan, tanto la Madre como el Niño, el nimbo,que se hace muy sutil, casi transparente; en ocasiones, incluso desaparece.

Arte del barroco

En el arte barroco María vuelve a acercarse al fiel, se la representa en muchas ocasiones ayudando a las almas del purgatorio como Corredentora. Así se difunde mucho en su iconografía con el rosario, como instrumento de salvación, o también en la iconografía de la Divina Pastora, en la que se presenta a María vestida de pastora y al Niño de pastorcito en alusión al pastoreo de las almas.

Hay autores como el italiano Caravaggio, que nos presenta a María y al Niño con un realismo que hoy todavía nos sorprende y donde utiliza figuras populares para acercar estas figuras al fiel.

 Arte actual

Muy variado también es el tratamiento que se da a María en la actualidad, siendo numerosas las advocaciones marianas que se vienen representando en el arte del Siglo XX-XXI. Por lo que la iconografía es muy abundante. Sin embargo, destacan por encima de todas, dos formas de representar a María. Así aparece comúnmente como Virgen orante y la Madre entronizada.

En concreto, una de las de las advocaciones marianas que ha sido representada con mayor frecuencia es la de la Virgen del Carmen, imagen que ya aparecía en el barroco y en la que María aparece con el Niño en brazos ofreciendo el escapulario en su mano y vestida con el hábito del Carmelo. Otro tema mariano de profundo arraigo popular es el de la Piedad, en la que aparece María con bastante menor crudeza que en los modelos del gótico.

Piedad (Valle de los Caídos) / JUAN DE ÁVALOS

Piedad (Valle de los Caídos) / JUAN DE ÁVALOS

En definitiva, vemos como la imagen de María ha acompañado a los fieles cristianos a lo largo de la historia de la cristiandad. Porque Dios escogió para ser Madre de su Hijo a una joven judía de Nazareth. Mujer que «sobresale entre los humildes y los pobres del Señor, que esperan de él con confianza la salvación y la acogen» (Lumen Gentium, 55: AAS 57 (1965) 59-60).

«Entierro de Santa Cecilia en las catacumbas de Roma», de Luis de Madrazo

No es habitual encontrar en Madrid una exposición sobre pinturas religiosas. En este sentido, desde  ADAL os recomendamos una pequeña muestra que ha organizado el Museo del Prado, con la intención de poner en valor las interesantes pinturas del siglo XIX que se conservan en el almacén de la pinacoteca.

El Prado conserva una importante colección de pinturas del siglo XIX, entre las que cabe destacar aquellas que se realizaron por pensionados españoles en la ciudad de Roma. Roma se convirtió en un espacio total de formación para los jóvenes artistas que buscaban hacerse un lugar en el mundo del arte. Los pensionados españoles, aquellos que recibían una beca para estudiar en Roma, debían realizar una gran pintura que justificara los estudios en la Ciudad Eterna y traerla de vuelta a su regreso a España. Muchos de ellos se decantaron por temas históricos, pero también era habitual que eligieran temas religiosos, teniendo en cuenta que la presencia cristiana en la ciudad era y sigue siendo omnipresente.

Los descubrimientos arqueológicos del mundo romano y, en concreto, todos aquellos que tienen que ver con los primeros cristianos, como el de la tumba de santa Cecilia o la cripta de los Papas en las catacumbas de san Calixto,  serán la fuente de inspiración de muchos de los cuadros presentados por estos artistas. Pero no solo trataron temas como los relacionados con los primeros mártires (como el Entierro de Santa Cecilia en las catacumbas de Roma (1852), de Luis de Madrazo) sino que trataron también temas del Antiguo o del Nuevo Testamento como el del gran lienzo de Domingo Valdivieso dedicado al Descendimiento de Cristo, de 1864.

«El Descendimiento», de Domingo Valdivieso

Estas cinco piezas nos acercan a unas pinturas que trascienden lo meramente religioso y que, tras su restauración, han recobrado el esplendor de unas obras ya olvidadas por el gran público, y a las que ahora el Museo del Prado nos acerca.

'El regreso del hijo pródigo', Rembrandt

'El regreso del hijo pródigo', Rembrandt

En algunos próximos posts, analizaremos a la luz de la fe un cuadro trascendental en la carrera de Rembrandt: «El regreso del hijo pródigo», pintado en 1668 y que se encuentra en el Museo del Hermitage de San Petersburgo. Para hacerlo, usaremos como guía el libro del sacerdote holandés Henri J.M. Nouwen: «El regreso del hijo pródigo: Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt» (PPC, 1994). Este libro nos enseña cómo las obras de arte sacro tienen mucha más información que la puramente artística.

Antes de profundizar en estos aspectos, vamos a descubrir un poco al artista. Rembrandt fue un pintor también holandés del siglo XVII en cuya carrera destacan cuadros de temática bíblica, excelentes paisajes, además de profundos retratos y autorretratos. «El regreso del hijo pródigo» es una de sus últimas obras, puesto que lo pinta en el año anterior a su muerte, justo en un momento en el que su obra se sumerge en la meditación sosegada, frente a la vitalidad de sus cuadros de juventud.

El libro con el que interpretaremos este cuadro viene avalado por más de treinta ediciones. En él se analiza en tres bloques a los personajes principales de la escena: el hijo menor, el hijo mayor y el padre. Este mismo esquema seguiremos en los próximos días.

Volviendo a la escena representada en la pintura, se elige el momento en el que el hijo menor, tras malgastar su reclamada herencia, regresa a casa y recibe la misericordia del padre, materializada en un afectuoso abrazo. Junto a estas dos figuras principales de la composición aparecen distintos criados y el hermano mayor que presencia la escena de manera estática. Dicha escena está tomada del Evangelio según san Lucas (Lc 15, 11-32) e interpreta con solemnidad y emoción la idea cristiana del perdón, a la par que transmite con una imagen esta necesidad de perdón del hombre y la mujer de todos los tiempos.

Para mostrar todo esto, el pintor holandés llenó de símbolos más o menos escondidos una  pintura que a día de hoy parece atemporal y que desde Blog_ADAL iremos desentrañando para descubrir en ella la grandeza del sacramento de la Penitencia.

+ info: Descarga el libro de Nouwen / o léelo en la Web / o cómpralo en tu librería

José Manuel Lara

Vídeo de AuladeReli (2:37)